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viernes, 25 de mayo de 2012

viernes, 10 de febrero de 2012

SOY DOS


Martin STRANKA

Tudo me interessa e nada me prende. Atendo a tudo sonhando sempre; fixo os mínimos
gestos faciais de com quem falo, recolho as entoações milimétricas dos seus dizeres expressos; mas ao ouvi-lo, não o escuto, estou pensando noutra coisa, e o que menos colhi da conversa foi a noção do que nela se disse, da minha parte ou da parte de com quem falei. Assim, muitas vezes, repito a alguém o que já lhe repeti, pergunto-lhe de novo aquilo a que ele já me respondeu; mas posso descrever, em quatro palavras fotográficas, o semblante muscular com que ele disse o que me não lembra, ou a inclinação de ouvir com os olhos com que recebeu a narrativa que me não recordava ter-lhe feito. Sou dois, e ambos têm a distância - irmãos siameses que não estão pegados.

Fernando PESSOA

martes, 13 de septiembre de 2011

JARDÍN DE CANAL

He tenido que llegar a edad avanzada
para aprender a amar el silencio.
Conmueve a veces más que la música.
En el silencio aparecen señales emocionadas
y en las encrucijadas de la memoria
detectas nombres
que el tiempo pretendía ahogar.

Por la noche, en las copas de los árboles,
puedo oír hasta el corazón de los pájaros.
Y al caer el día, una vez, en el cementerio,
oí de lo hondo de una tumba
el crujir de un ataúd.

Jaroslav SEIFERT

lunes, 1 de noviembre de 2010

ELOGIO DEL SILENCIO

He tenido que llegar a edad avanzada
para aprender a amar el silencio.
Conmueve a veces más que la música.
En el silencio aparecen señales emocionadas
y en las encrucijadas de la memoria
detectas nombres
que el tiempo pretendía ahogar.

Por la noche, en las copas de los árboles,
puedo oír hasta el corazón de los pájaros.
Y al caer el día, una vez, en el cementerio,
oí de lo hondo de una tumba
el crujir de un ataúd.

Jaroslav SEIFERT

domingo, 3 de octubre de 2010

ALABANZA DE LOS SUEÑOS



Jan VERMEER



En sueños

pinto como Vermeer van Delft.

Hablo griego con fluidez

y no sólo con los vivos.

Conduzco un coche

que me obedece.

Poseo talento

y escribo grandes poemas.

Oigo voces

no peor que los venerables santos.

Mis dotes pianísticas

os dejarían boquiabiertos.

Revoloteo como es debido,

es decir, por propio impulso.

Me precipito desde el tejado

y sé caer, suave, en el verdor.

No tengo problemas

para respirar bajo el agua.

No puedo quejarme:

he descubierto la Atlántida.

Por suerte sé despertar siempre

antes de morir.

En cuanto una guerra estalla

me vuelvo del otro lado.

Soy hija de mi época

pero no por obligación.

Hace un par de años

vi dos soles.

Y, anteayer, un pingüino.

Con meridiana claridad.

Wislawa SZYMBORSKA

sábado, 6 de marzo de 2010

ESO

Ojalá por fin pudiera decir qué está en mí.
Gritar: gente, les mentí
diciendo que eso no estaba en mí,
cuando eso está ahí siempre, días y noches.
Aunque gracias a eso supe describir sus ciudades inflamables,
sus cortos amores y juegos desmembrándose en humus,
aretes, espejos, el deslizar de un tirante,
escenas de alcoba y de campos de batalla.
Escribir fue para mí estrategia de protección,
de borrar las huellas. Porque a la gente no puede gustarle
aquél que alcanza lo prohibido.

Llamo en mi ayuda a los ríos en los que nadé, lagos
con puentecillos entre cedazos, valle
en cuyo eco la canción duplica la luz del anochecer,
y confieso que mis extáticos halagos a la existencia
sólo pudieron ser entrenamientos de alto estilo,
Pero abajo estaba eso, que no me atrevo nombrar.

Eso se parece al pensamiento de alguien sin hogar, cuando
atraviesa la ciudad ajena, congelada.

Se asemeja al momento cuando un judío cercado ve aproximarse
los pesados cascos de los gendarmes alemanes.

Eso es cuando el hijo del rey se dirige a la ciudad y ve el mundo
real: pobreza, enfermedad, vejez y muerte.

Eso puede ser comparado con el inmóvil rostro de alguien
que entendió que fue abandonado para siempre.

O con las palabras del médico sobre la sentencia inevitable.

Porque eso significa enfrentar un muro de piedra
y entender que ese muro no cederá ante ninguna de nuestras súplicas.


Czeslaw MILOSZ
Versión de Agnieszka Kawecka

jueves, 9 de julio de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

PARAÍSO PERDIDO



Dariusz ZAWADZKI