sábado, 15 de junio de 2013
OFRENDA
Yo soy ese tipo que ha cometido la osadía
de creerse poeta por unos instantes
esas efímeras eternidades que me tornaron insoportable,
y excavó con desesperación en el fondo de la noche
buscando palabras desconocidas
para dárselas al mundo en una jauría de gaviotas.
El que arrojó piedras a vagones ajenos de trenes inalcanzables
que cruzaban el oxidado horizonte del desierto,
el que pateó pelotas de trapo envueltas en viejas medias
en un potrero de cardos rusos gigantes y vientos furibundos,
y corrió entre cigueñas negras y alacranes amarillos
para calmar la sed de infinito y el hambre de mujer.
El tipo que se dejó crecer la barba
y lanzó volantes rojos en el aire espeso de la ciudad
como un acto de rebeldía en medio de la derrota.
El que recorrió bares y cabarets
buscando a la hembra más puta del mundo,
y terminó durmiendo sobre las mesas
la borrachera de todos los poetas malditos de la historia.
Yo soy el pastor de ovejas descarriadas
adicto a las sombras bajo la gran luz.
El lobizón que se hizo hombre
en una noche de incontables lunas sin cielo.
Yo soy la oveja que se comió al lobo.
Yo soy ese tipo que llaman padre
el santo padre putativo corruptor de menores de espíritu
adúltero de vírgenes endemonidas exorcista de toda estupidez.
El que cura las llagas de mujeres en pena
místico sanador de seres vulnerables de corazón.
Yo soy el dador de semen, el precario proveedor de cielos.
El que camina bajo la noche en callejones oscuros
y hace discursos salvadores para un tiempo desquiciado
entre multitud de cartoneros, desterrados y borrachos que aplauden y ríen
mientras las cucarachas observan la escena desde prudente distancia.
Yo también soy el tipo
que ha cometido la estupidez de escribir este poema,
él mismo, que tiene ahora la insolencia
de ofrendárselo a ustedes
como un brusco zarpazo en la voz del silencio.-
Aldo Luis Novelli - (desde los bordes del desierto)
poeta - narrador - ensayista
Neuquén - Patagonia -Argentina
lunes, 18 de marzo de 2013
Invierno en el pecho
Supongo que debajo de tu falda
la primavera sigue llegando antes.
Hoy hace frío.
El cielo no amenaza con mojarme los recuerdos
pero no puedo prometer que no haya llorado.
Nunca he pensado que sea ridículo ver a un hombre llorar,
sin embargo si el que llora soy yo
ni siquiera puedo sentirme hombre.
Hace frío.
La mayoría de las veces
el clima depende más de con quién estés
que de la temperatura que haya.
No tienes ni las más remota idea
de como de grande se hacía el sol
cada vez que me besabas.
Y es imposible no llegar a amar ciertos errores
cuando fuiste tú la mayor equivocación de toda mi vida,
cuando para volver a la inocencia
tengo que recordarte suspirándome al oído
con el aire robado de algún beso.
Estoy seguro que el levante sigue soplando fuerte
para llevarse tu perfume,
que tu nuca cuando te recoges el pelo
sigue pareciendo una isla perdida del pacífico.
Y es que cualquier naufragio
es mejor que navegar sin ti.
Suena una canción que te conoce,
en un acorde de la tercera estrofa
he vuelto a perder el equilibrio.
Lo peor de caer no es el cómo
si no el donde.
A toda esta madrugada le cabe tu nombre,
tengo heridas de folios en blanco en las muñecas
me desangro en azul sobre el escritorio.
La realidad es que siempre he sido tan poeta
como ha querido tu ausencia.
Y hace frío.
La última vez que bebí para olvidarte,
acabé olvidando que bebía.
Es jodidamente triste.
A veces el amor se olvida de que existes
y cuando digo el amor, digo tu nombre.
Supongo que ya no tienes aquel vestido
en el que mis manos aprendieron
el verdadero significado de la palabra coño.
Aquella camisa escotada
que derretía el hielo de las copas.
Que ya no descruzas las piernas esperando
que alguien acierte el color de sus sueños.
Y supongo que tampoco te hace falta.
Y estarás en algún lugar sin posdatas,
con los pómulos coloreados
y esa sonrisa de quien sabe que tiene alas,
haciéndole el amor a los escaparates de un centro comercial,
comiendo caramelos de colores
y mintiendo sobre tu edad
al conjunto más sexy de una tienda de lencería.
Con la primavera floreciendo debajo de tu falda,
quizás sin saber que de aquí
te llevaste el verano para siempre.
Y hace frío.
pecadocapital79
NOCTURNO
Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras.
Balas. Balas.
Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas.
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!
Balas. Balas.
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
Balas. Balas.
Siento esta noche heridas de muerte las palabras.
Rafael Alberti
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras.
Balas. Balas.
Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas.
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!
Balas. Balas.
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
Balas. Balas.
Siento esta noche heridas de muerte las palabras.
Rafael Alberti
miércoles, 12 de septiembre de 2012
CALAMBUR
La axila vegetal, la piel de leche,
espumosa y floral, desnuda y sola,
niegas tu cuerpo al mar, ola tras ola,
y, lo entregas al sol; que le aproveche.
La pupila de Dios, dulce y piadosa,
dora esta hora de otoño larga y cálida,
y bajo su mirada tu piel pálida
pasa de rosa blanca a rosa rosa.
Me siento dios por un instante; os veo
a él, a ti, al mar, la luz, la tarde.
Todo lo que contemplo vibra y arde,
y mi deseo se cumple en mi deseo:
dore mi sol así las olas y la
espuma que en tu cuerpo canta, canta
-más por tus senos que por tu garganta-
do re mi sol la si la sol la si la.
Ángel GONZÁlEZ
espumosa y floral, desnuda y sola,
niegas tu cuerpo al mar, ola tras ola,
y, lo entregas al sol; que le aproveche.
La pupila de Dios, dulce y piadosa,
dora esta hora de otoño larga y cálida,
y bajo su mirada tu piel pálida
pasa de rosa blanca a rosa rosa.
Me siento dios por un instante; os veo
a él, a ti, al mar, la luz, la tarde.
Todo lo que contemplo vibra y arde,
y mi deseo se cumple en mi deseo:
dore mi sol así las olas y la
espuma que en tu cuerpo canta, canta
-más por tus senos que por tu garganta-
do re mi sol la si la sol la si la.
Ángel GONZÁlEZ
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