De «Vidas improbables»
("Lucas Cebrián, Epigramático" )
1
Le dije que lo nuestro envenenaba
a los dos por igual, que era sensato
olvidarnos de todo, cada uno
tenía ya su vida, cada cual
su equipaje de sombras
en distintos andenes.
Muere siempre el amor
de forma violenta.
Ahora puedo
decir que soy el tipo
más desdichado de este mundo.
3
Cuando todo acabó
-de qué mala manera- entre nosotros,
no tuviste ocurrencia
mejor, ni más airosa,
que meterte en la cama
de todos mis amigos.
De ese modo -pensaste-
herirías por hondo, y en su centro,
mi vanidad de amante veleidoso.
Pobre niña dolida
y por falsos amores lastimada,
nunca sepas
que hoy tus artes
-y tu extraña manera de gemir-
son vulgar comentario
en vulgares tertulias de café.
4
(Ovidiana)
Puedes ir al Arco de las Comedias algún día
en busca de mujeres que merezcan el gasto,
pero no te detengas
en la Plaza del Cisne: tan sólo encontrarías
a señoras ufanas que se llaman Andrés.
5
Lo dice una canción: «Hay por lo menos
unas cincuenta formas
de dejar a una amante».
Yo he escogido
la más desesperada:
destruirme contigo hasta la muerte.
6
Cuando veo tu ropa tirada por mi cuarto,
me viene al pensamiento la imagen de esa niña
saliendo del colegio con su madre,
hace ahora tres años, y me siento
como un delincuente que acaricia
la mercancía robada,
con un olor de fondo
a goma de borrar y a caramelo.
Felipe BENÍTEZ REYES
jueves, 12 de noviembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
POEMA DE CALIPSO
Batallas son de amor, también de sueño.
O son sueños de amor o, sólo en sueños,
amor. Batallas son
que libra con su cuerpo y con el cuerpo
de ti.
..........Con tus manos sujetas
su sueño, construyes
su amor, destruyes...
¿Qué destruyes si en tus manos es sueño
y si sueña tan sólo con tus manos?
Jorge URRUTIA
O son sueños de amor o, sólo en sueños,
amor. Batallas son
que libra con su cuerpo y con el cuerpo
de ti.
..........Con tus manos sujetas
su sueño, construyes
su amor, destruyes...
¿Qué destruyes si en tus manos es sueño
y si sueña tan sólo con tus manos?
Jorge URRUTIA
lunes, 19 de octubre de 2009
¿Santa María de Iquique?
Si contemplan la pampa y sus rincones
verán las sequedades del silencio,
el páramo de un suelo despoblado
vacías, como el último desierto.
Y si observan la pampa y la imaginan
en tiempos de la Industria del Salitre
verán a la mujer y al fogón mustio,
al obrero sin cara, al niño triste.
También verán la choza mortecina,
la vela que alumbraba su miseria,
algunas calaminas por paredes
y por lecho, los sacos y la tierra.
También verán castigos humillantes,
un cepo en que amarraban al obrero
cara al sol, a la sed y a la vergüenza,
no importa si al final se iba muriendo.
La culpa del obrero, muchas veces,
era el dolor altivo que mostraba.
Rebelión impotente, ¡una insolencia!
pues la ley del patrón es ley sagrada.
También verán el pago que les daban.
Dinero no veían, sólo Fichas;
una por cada día trabajado,
para que las cambiaran por comida.
¡Cuidado con comprar en otras partes!
De ninguna manera se podía
aunque las cosas fuesen más baratas.
Lo había prohibido la Oficina.
El poder comprador de aquella Ficha
había ido bajando con el tiempo
pero el mismo jornal seguían pagando.
Ni por nada del mundo un aumento.
Si contemplan la pampa y sus rincones
verán las sequedades del silencio.
Pero detrás de tantas soledades
oirán un horizonte de lamentos.
Luis ADVIS (aunque está corregido por Julio Cortázar)
verán las sequedades del silencio,
el páramo de un suelo despoblado
vacías, como el último desierto.
Y si observan la pampa y la imaginan
en tiempos de la Industria del Salitre
verán a la mujer y al fogón mustio,
al obrero sin cara, al niño triste.
También verán la choza mortecina,
la vela que alumbraba su miseria,
algunas calaminas por paredes
y por lecho, los sacos y la tierra.
También verán castigos humillantes,
un cepo en que amarraban al obrero
cara al sol, a la sed y a la vergüenza,
no importa si al final se iba muriendo.
La culpa del obrero, muchas veces,
era el dolor altivo que mostraba.
Rebelión impotente, ¡una insolencia!
pues la ley del patrón es ley sagrada.
También verán el pago que les daban.
Dinero no veían, sólo Fichas;
una por cada día trabajado,
para que las cambiaran por comida.
¡Cuidado con comprar en otras partes!
De ninguna manera se podía
aunque las cosas fuesen más baratas.
Lo había prohibido la Oficina.
El poder comprador de aquella Ficha
había ido bajando con el tiempo
pero el mismo jornal seguían pagando.
Ni por nada del mundo un aumento.
Si contemplan la pampa y sus rincones
verán las sequedades del silencio.
Pero detrás de tantas soledades
oirán un horizonte de lamentos.
Luis ADVIS (aunque está corregido por Julio Cortázar)
viernes, 16 de octubre de 2009
COLGADO
Tan libre, tan aislado,
buscando nada en ningún lado,
alguien tendió una mano
y yo me encadené a esos brazos.
Colgado a sus caderas
me fui olvidando de quién era,
me fui quedando a un lado
vencido por mi propia guerra.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo, seguir colgado.
Colgado a sus peleas,
dando la cara ante cualquiera,
dejando mis ideas
perdidas tras sus escaleras.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo, seguir colgado.
Quise bajar del marco,
buscar mi sitio en otro barco,
pero estaba atrapado,
como sobre su piel tatuado.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo, seguir colgado, colgado.
Enrique URQUIJO y Álvaro LAGUNA
buscando nada en ningún lado,
alguien tendió una mano
y yo me encadené a esos brazos.
Colgado a sus caderas
me fui olvidando de quién era,
me fui quedando a un lado
vencido por mi propia guerra.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo, seguir colgado.
Colgado a sus peleas,
dando la cara ante cualquiera,
dejando mis ideas
perdidas tras sus escaleras.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo, seguir colgado.
Quise bajar del marco,
buscar mi sitio en otro barco,
pero estaba atrapado,
como sobre su piel tatuado.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo, seguir colgado, colgado.
Enrique URQUIJO y Álvaro LAGUNA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


